¿CÓMO CONSEGUIMOS EL DINERO PARA DAR NUESTRA PRIMERA VUELTA AL MUNDO?
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Lunes 23-11-2015

¿CÓMO CONSEGUIMOS EL DINERO PARA DAR NUESTRA PRIMERA VUELTA AL MUNDO?


Vamos a desvelar uno de los secretos mejor guardados de lavueltaalmundo.net.
Y no ha sido un secreto porque así lo hayamos querido, sino que ha sucedido sin preverlo, sin ser conscientes de ello. Y ahora, al volver la vista atrás, nos hemos dado cuenta de que nunca hemos mencionado este dato, como si inconscientemente lo hubiéramos ocultado porque no estábamos muy seguros de si era conveniente decirlo.
Pero hoy vamos a explicarlo.
Y te advertimos de que puede sorprenderte.
Y puede incluso que no te lo creas.
Y puede que te suene a ciencia ficción.
Porque el dinero para dar nuestra primera vuelta al mundo… ¡se lo pedimos al banco!!!
Antes de que sigas elucubrando, déjanos explicarte cómo lo hicimos y por qué.

Nuestro deseo de dar la vuelta al mundo empezó a cobrar una forma tangible a finales de 2003, cuando teníamos alrededor de 28 años. Teníamos las ganas, teníamos el convencimiento, teníamos la ilusión… nos faltaba sólo el dinero, puesto que no teníamos nada ahorrado. Empezamos a calcular lo que podíamos conseguir vendiendo nuestras pertenencias (coche, moto, etc.…) pero ni así nos llegaba. Según nuestros cálculos aproximados, nos faltaban unos 15.000 €.
Y aquí se nos planteaban dos posibles soluciones: seguir trabajando y ahorrar hasta el momento en que tuviéramos esos 15.000 €, o pedir ese dinero prestado al banco.

La primera opción se nos antojaba muy desalentadora, puesto que implicaba esperar entre 3 o 4 años para cumplir nuestro sueño. Y sabíamos que durante ese periodo de tiempo ese sueño podía marchitarse. Nos producía desazón pensar que esas inmensas ganas de viajar por todo el mundo se tenían que quedar aparcadas. Y más aún con el riesgo de que quizás, con casi 35 años, nuestras vidas hubieran cambiado lo suficiente como para tener que enterrar ese sueño definitivamente. Queríamos dar la vuelta al mundo y necesitábamos hacerlo en aquel momento en que rebosábamos entusiasmo, energía y juventud. La idea de esperar nos parecía una mala opción porque significaba desaprovechar la tremenda vitalidad que teníamos entonces. Y porque, en el fondo, intuíamos que aquel viaje podía cambiar nuestras vidas, y el no realizarlo significaba perder una oportunidad que quizás no se nos volviera a presentar.

Pero pedir dinero prestado al banco parecía una opción poco viable. Principalmente porque los bancos te prestan un dinero siempre y cuando tengan garantías que vas a devolverlo. Y claro, pedir dinero para irte un año a viajar, significa que no vas a tener trabajo, es decir, que no vas a ingresar dinero con el cual pagar las cuotas.
Así que si queríamos que el banco nos concediera el préstamo, no podíamos decir la verdad. Nuestra estrategia fue decirles que queríamos comprar un coche.

Ahora es gracioso recordar que en aquellos momentos sentíamos un gran remordimiento por engañar al banco, aún sabiendo que nuestra intención era devolver hasta el último Euro de aquel préstamo. Si en aquel momento hubiésemos sabido cómo se iban a comportar los bancos en los años próximos, seguramente aquel sentimiento de culpabilidad no hubiera existido.

De cara a viabilizar nuestro proyecto de dar la vuelta al mundo, y teniendo en cuenta que íbamos a estar un año viajando y, por lo tanto, sin ingresar dinero, pedimos una cantidad extra que sirviera para pagar las cuotas del primer año. Nuestra única preocupación era saber si el banco nos iba a pedir algún tipo de justificante, factura o prueba de que realmente habíamos comprado un coche. Pero eso nunca sucedió. Eran otros tiempos. Los bancos dejaban dinero fácilmente y sin hacer demasiadas preguntas.

Nunca le explicamos a nadie de dónde habíamos sacado el dinero para dar la vuelta al mundo, porque en el fondo, sabíamos que la gente no lo entendería.
De hecho, si en aquel momento hubiésemos dicho a nuestro entorno que habíamos pedido un crédito para comprar un coche, nadie nos hubiera cuestionado nada y lo hubiesen encontrado muy lógico. En cambio, si hubiésemos dicho la verdad, que habíamos pedido un préstamo para irnos de viaje, probablemente nos hubieran tachado de locos, insensatos e imprudentes.

Pero el tiempo nos ha dado la razón.
Si en realidad hubiésemos comprado un coche, ahora dicho coche sería un objeto viejo, sin valor, incluso quizás carne de desguace. Sin embargo, con aquel dinero compramos una experiencia única, de aquellas que se recuerdan cuando estás a punto de morir, una vivencia que perdura de forma perenne y cuyo valor no sólo no mengua, sino que engrandece cuanto más tiempo pasa. Compramos un viaje que nos cambió la vida y que nos procuró la felicidad de los años venideros.

Sí, fue una buena decisión. Una gran decisión.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, así que no sabemos si podrás extraer algún consejo de este escrito, ya que probablemente la opción de pedir dinero al banco para dar la vuelta al mundo no sea viable. Actualmente, los bancos no prestan dinero ni para comprar una vivienda. Y si lo hacen, es bajo unas condiciones y unas garantías que hacen casi imposible su concesión. Y no creemos que hoy en día puedas pedir un préstamo para un coche y no justificar esa compra.
Pero bueno, si quieres, y si estás en la misma situación que estuvimos nosotros y ves que tus sueños no se pueden llevar a cabo por un tema económico, siempre puedes probarlo.
Si ese es el caso, déjanos darte un consejo basado en nuestra experiencia: ten cuidado con los bancos. La mejor definición que hemos encontrado de ellos es la que hizo Robert Frost: “Un banco es un lugar en el que te prestan un paraguas cuando hace sol para pedir que se lo devuelvas cuando empieza a llover”.
Así que pide el mínimo dinero que necesites, devuélvelo lo antes posible y, sobretodo, ni se te ocurra pedir un crédito para poder pagar otro crédito.

Pero si de verdad quieres un consejo valioso, el mejor que te podemos dar es que no pidas nunca dinero a nadie. Y tampoco te tires años ahorrando para poder partir de viaje. Sin duda, lo mejor que puedes hacer es tratar de ganar dinero viajando.







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