EXPERIMENTO EN BARCELONA (2ª PARTE)
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Domingo 30-11-2008

EXPERIMENTO EN BARCELONA (2ª PARTE)

Planta eléctrica de Barcelona

Ya estamos aquí con la segunda parte de nuestro ´Experimento Barcelona`.
En esta entrada de blog, hemos descrito Barcelona como la vemos nosotros, siendo nuestro punto de vista muy personal, basado en nuestra experiencia.
Evidentemente, no tiene nada que ver con la entrada de blog de hace unos días, en la que nos poníamos en la piel de un turista de intentar ver con sus ojos la manera en cómo perciben nuestra ciudad.


Son las 9:30 de la mañana de un martes cualquiera.
Es un día corriente, no es un día especial… aunque cualquier día que uno se despierta en Barcelona es especial, pues la suerte de vivir en esta ciudad es algo que hay que apreciar tan pronto uno abre los ojos por la mañana.
Hemos de ir al centro para solucionar unos trámites. Sin mucho afán, nos dirigimos a la parada del
autobús. Allí esperamos unos minutos.
El autobús tarda mucho. A medida que pasan más minutos, decidimos que el autobús no tarda
mucho, sino demasiado.
Durante todo aquel rato, un par de autobuses turísticos han pasado ya. Si no fuera por el precio,
seguramente cogeríamos uno de estos autobuses, pues es la manera de asegurarse que cada 5
minutos tienes uno. Ir a trabajar o a hacer gestiones de ciudadano no es tan glamouroso, así que
este tipo de transporte tiene otra frecuencia.

En el centro de la ciudad, intentamos solucionar nuestros trámites, yendo y viniendo por un conjunto de calles que otrora tenían encanto y que ahora tan sólo recuerdan a un parque temático.
En ese momento, justo en ese momento, se dan las circunstancias que demuestran la Barcelona real, la Barcelona del ciudadano. Estamos en el centro y hay miles de galerías de arte, miles de museos, miles de bares para turistas… y nosotros vamos arriba y abajo, moviendo papeles, buscando desesperadamente una residencia de ancianos para nuestro abuelo que sea digna y que el precio sea razonable.
Desafortunadamente, las residencias para la tercera edad no son un reclamo turístico. Las guarderías infantiles tampoco. Si lo fueran, habrían muchas y seguramente uno podría elegir dónde dejar a sus
mayores y a sus chiquillos.
Pero estamos en Barcelona, ciudad donde abundan las exposiciones, las salas de cultura, los bares
con comida típica mediterránea… pero escasean la mayoría de los servicios básicos que necesita el
ciudadano.

En nuestro recorrido, llegamos hasta el Casco Antiguo. Es probablemente el máximo exponente del
cambio de imagen que se ha dado a la ciudad. Donde antes se respiraba un ambiente místico y
canallesco con aire de ciudad portuaria, ahora sólo se ven bares de diseño y atracciones ‘pa los
guiris’. Hasta los que exhibían sus artes en Las Ramblas han cambiado. Antes eran buscavidas
graciosos, chiflados encantadores… hoy en día ya no hay artistas espontáneos, sino trabajadores que han tenido que pasar un casting de calidad.

Cuando uno se va de Barcelona durante unos meses, al volver suele tener constancia de dos cosas: que han proliferado un montón de cosas innecesarias y superficiales enfocadas a hacer la ciudad más bonita, y que hay cosas que siguen exactamente igual que antes de marchar.
En este último caso estarían ejemplos como las obras de la Plaza Lesseps, que ya nadie sabe en qué año empezaron y cuándo acabarán. Otro ejemplo es la subestación eléctrica del Paseo Maragall, que 1 año y 5 meses después del triste apagón, sigue estando en un estado lamentable.
Por aquella época se dio una coincidencia en el tiempo bastante esclarecedora.
Mientras familias enteras estuvieron durante semanas sin electricidad… Woody Allen rodaba su
película, esforzándose por recrearse en las maravillas de esta ciudad mediterránea.
No encontraríamos mejor ejemplo para hallar una definición rápida. Aquellos días, convergieron en un mismo momento las dos caras de un mismo lugar. Y por poco dados que seamos para las metáforas, ésta nos sale sin ni siquiera pensar: Barcelona es una mujer bonita, con mucho maquillaje, con una ropa elegante... pero sin un interior sólido, porque la superficialidad a la que está derivando impide labrarse una belleza interior.

En nuestra mañana de gestiones por la ciudad, paramos a tomar un café.
Y allí, entre cigarrillo y cigarrillo, decidimos que Barcelona no es una mujer bonita, sino una prostituta.
Porque vende sus encantos al mejor postor, y sólo se acuesta con ella el que tiene dinero para
pagarle. Porque se pasa el día poniéndose guapa para gustar, pero no pierde tiempo en dejarse querer. Porque abusa del maquillaje, y carece de riqueza interior.
Porque no busca un amor, sino alguien que le pague por disfrutar de sus encantos.

Si no fuera una prostituta, la Sagrada Familia se construiría siguiendo los trazos de Gaudí. O la
Barceloneta seguiría siendo un increíble y mágico barrio de pescadores. O el barrio de El Born
continuaría con su esencia de lugar místico y genuino.
Pero Barcelona es una prostituta, y por eso la Sagrada Familia está derivando en un monumento para impresionar a costa de perder su originalidad. Por eso la Barceloneta está llena de apartamentos para turistas, y por eso El Born, hoy en día, no representa más que un lugar de insulsa pijería donde todo está lastimosamente ligado al snobismo.

A medida que la taza de café se va vaciando, decidimos que Barcelona no es una mujer bonita. Y
tampoco una prostituta.
Porque hasta una prostituta tiene momentos del día en que deja de ser prostituta para ser madre,
para ser amiga, para ser confidente… Barcelona ejerce su condición las 24 horas del día, sin tregua.
Y ni siquiera sabe elegir a su clientela, pues acaba viviendo de los que se mean en el monumento a
Francesc Macià, de los que aun no saben que el sombrero mejicano no es típico de aquí, de los que
sólo vienen a beber sangría, de los que se desplazan desde otros países para celebrar una despedida de soltero o, en definitiva, de los que aun no se han enterado de que cada vez que le ponen ketchup a una paella hay un cocinero que se suicida.

A esas alturas del café, empezamos a añorar la Barcelona en la que crecimos.
Una ciudad alegre, auténtica, inteligente, culta. Una ciudad que, entre otras cosas, vivía del turismo.
La Barcelona de hoy en día ha perdido el norte y ya no vive del turismo, sino para el turismo. Y
mientras, los ciudadanos que la aman se van desapegando, pues las estadísticas demuestran que la ciudad pierde población.
Es probable que en unos años seamos nosotros los que no podamos soportar el ritmo de vivir en una ciudad tan cara y exigente recibiendo a cambio una pésima calidad de vida. Y no hay mayor pena que no poder vivir en la ciudad en la que uno ha nacido.

El café ya se ha acabado y decidimos volver a casa. Esta vez vamos en Metro, el espejo en el que
nadie quiere mirarse, pues allí, justo allí, es donde se palpa el retrato del fracaso. Encontrar una
sonrisa en los pasajeros es harto difícil, y no hay mayor indicativo que ese para darse cuenta de que algo falla, pues una sociedad que no sonríe es una sociedad condenada a perder.

Ya en casa, le decimos a nuestra familia que aun no hemos encontrado un lugar para que el abuelo
pueda vivir dignamente el resto de sus días.
-Pero no os preocupéis- les decimos. - Ahora hay una torre que se llama Agbar que por las noches
arroja un conjunto de luces monísimas, por el centro están rehabilitando un par de edificios para
convertirlos en museo y hay un montón de calles con baldosas nuevas de diseño.

Y mientras, en nuestro interior hay una inquietud, la de saber que nuestro próximo viaje vendrá
acompañado de una vuelta a casa, donde de nuevo nos daremos de bruces con la decadencia de la
ciudad. Una decadencia con estilo, con glamour, elegante, “superfashion”… pero decadencia al fin y al cabo.




7 Comentarios
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01/12/2011 - Raul
Carme y Xavier,
Leyendo vuestra opinion de Barcelona, siendo yo Barcelones tambien, me adhiero e incluso la elevo a la enesima potencia. Cada dia me gusta menos en que se esta convirtiendo Barcelona y para mi una de las razones principales es el Turismo, estamos perdiendo nuestra ideosincracia para ser el esperpento al servicio del turismo. Como simil yo diria que el turismo convierte Barcelona un poco como la tele transforma a esos seres anonimos que un dia entraron en un concurso o dijeron 4 zafiedades en la tele y se volvieron en lo comunmente conocido como ´famosillos´.
Parte de culpa la tienen easyjet, ryanair etc etc, pero tambien, es cierto, no siendo hipocritas que gracias a las companias low cost nustra generacion (de 30 para arriba) empezo a viajar fuera de Espana y hoy en dia por todo el mundo.
Es quiza el precio a pagar por lo facil y accesible que es hoy en dia viajar no importa donde.

01/12/2011 - Eric
soy un chico de 17 años k estoy agobiado de este lugar en k se a convertido barcelona, gran mayoria d españa, i europa en general.
Realmente lo unico que me llama en estos momentos es andar.
andar como si no se acabara nunca el camino i no parar de aprender cosas de este mundo, que espero que aun guarde muchisimas sorpresas para mi; para cuando tenga los recursos suficientes ara salir de este, cada vez mas, agujero en el que se a convertido este lugar desde el que escribo.

Parece mentira d que me haya dado cuenta de esto en el tren, de camino a casa...
En cuanto pueda visitare esta pagina para saber quien quiere venir conmigo.

una chica no estaria nada mal...
01/12/2011 - Irene
Wow ! Realmente habéis hecho un retrato bastante duro de la ciudad aunque no os puedo negar que desgraciadamente hay bastante verdad detrás de esas palabras. Vengo de una ciudad pequeña , Olot, y hace 11 años que vivo en Barcelona. La verdad es que me encanta la ciudad, pasear por el centro, disfrutar de la vida cultural, del ambiente cosmopolita pero también me doy cuenta que fallan los servicios básicos y que eso en un futuro quizás pesará más que todo lo demás y hará que me mude a otro sitio. Ojalá que no.
Gracias por compartir vuestras experiencias y pensamientos. Mucha suerte :)
14/07/2012 - Yaya
Una ciudad no se prostituye por mucho que se maquille...

Buscando la riqueza interior entre edificios y museos?
Difícil, la riqueza interior de una ciudad se encuentra en sus gentes.
Si ya Barcelona no es la ciudad acogedora que enseña y guía a la gente que llega a la ciudad , ya sea de paso o para quedarse, es porque sus ciudadanos han decidido mirar hacia otro lado. Buscar el dinero fácil, buscar la diferencia y la confrontación, dar la espalda a la ciudad olvidando sus derechos y deberes como ciudadanos.

La decadencia de cualquier ciudad viene precedida de una decadencia social y ahí como barcelonés sí que te has prostituido.
26/11/2013 - estudiante de medicina
Soy estudiante y vivo en Barcelona. Estoy de acuerdo con algunas pero otras no. Es evidente en lo que se ha convertido una parte de BCN, pero reitero, UNA PARTE. Una zona que vive para y por el turismo y que muy a mi pesar quita el encanto del que hablabais. PERO... hay mucha BARCELONA! y de muy bonita, no se puede generalizar de una ciudad tan rica culturalmente y atractiva para millones de personas. POR FAVOR sois, con esta web, una fuente de información para muchas personas en el mundo que leen vuestras entradas... se puede hablar de barcelona y de sus carencias, que las tiene, y criticarla como para algunas cosas se merece, pero no generalicemos y hagamos de ese foco donde se encuentra el turismo una mera idea de lo que en realidad esta ciudad refleja: cultura, arte, moda.... y claro turismo...
26/11/2013 - María
Barcelona ya no acoge, echa. Barcelona ya no huele a decadencia romántica, huele a pis. Barcelona ya no es cosmopolita, es de todos y de nadie sobre todo sólo de catalanes y de guiris, no de españoles. Barcelona ya no suda historia y arte, huele a locales 'modernos' con precios abusivos y galerías de arte que no lo son.

Barcelona es un decorado efímero que sabe a zumos de la Boquería, huele a cañerías y suena a años de grandeza que pasaron y de los que sólo quedaron el recuerdo. Barcelona no evoluciona, involuciona.
1/12/2013 - Bastian
Yo vivia algo mas de 6 años en Barcelona. Me pasaba lo mismo que a vosotros. Siempre digo a mis amigos Barcelona es como una mujer muy guapa de la que te puedes enamorar al instante. Pero si la conoces un poco mas te vas dando cuenta que no te gusta demasiado su carácter. Me gusta bastante el ejemplo de prostituta. De todos modos no creo que solo sea un problema de Barcelona sino es un ejemplo que otras cuidades siguen. Al final estas cosas trae dinero aunque solo sea para lo que ya tienen. Pero el precio pagan todos.

 
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