UNA FRASE PARA INSPIRAR   [06/01/2012]
"Lo que posees acabará poseyéndote." El club de la lucha   [Más frases]






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PASAPORTE HACIA NINGÚN LUGAR
Una vuelta al mundo sin destino

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Más información: http://www.bpn-ong.org
PROLOGO
Y somos nosotros los que estamos locos:

Hubo un momento en la historia de la humanidad en que el mundo entero era nómada.
El nomadismo es una de las más antiguas formas de subsistencia y desarrollo, y durante miles de años el ser humano no tuvo un territorio fijo como residencia permanente.
No fue hasta la aparición de la agricultura que el hombre consideró la posibilidad del sedentarismo, y cabe imaginar que aquellos que fueron los primeros en plantearse esta nueva forma de vida fueron tachados de locos.

Pasar del nomadismo al sedentarismo no fue cuestión de años ni de décadas, sino de generaciones. Se necesitó mucho tiempo hasta considerarlo una forma válida de subsistencia. Como cualquier cambio importante dentro de la historia de la humanidad, la aparición de un nuevo modelo siempre tiene defensores y detractores.
Aquellos que vieron en el sedentarismo una posibilidad de plantear una nueva existencia, seguramente tuvieron que luchar contra una marea de opiniones que aseguraban que no era posible vivir sin tener que desplazarse.
El hombre es un ser social por naturaleza y, en cierto modo, es un animal de costumbres. Cualquier individuo que intente salirse de la línea que establece el pensamiento grupal, deberá enfrentarse al resto de miembros y tendrá que luchar para demostrar que sus pensamientos son igual de válidos que los de la mayoría.

Unos cuantos miles de años más tarde, la situación es completamente inversa. La práctica totalidad de la humanidad es sedentaria y la tierra ha pasado a ser un bien que se puede comprar, vender, conquistar… Innumerables guerras han ido dibujando las actuales fronteras, sembradas de sangre y muerte. La libertad para cruzar esas tierras dependerá del origen de cada persona, ciudadano de primera o de segunda categoría, rico o pobre. Cualquier planteamiento diferente se contempla como excéntrico, erróneo o, directamente, ilegal.

Nosotros hace años que decidimos ser nómadas. Evidentemente, existe una gran diferencia entre nosotros y aquellos humanos que tenían que desplazarse para sobrevivir. En nuestro caso, nuestro afán por viajar no responde a un instinto de supervivencia, sino a la búsqueda de la felicidad a través de un modo de vida que hoy en día no es el más convencional.
Consideramos el mundo un lugar hermoso que uno debe conocer, pues el no hacerlo significa perderse un sinfín de maravillosas sensaciones que no se pueden vivir desde el sofá de tu casa. Dicen que la vida es como un libro, y el que no viaja tan sólo lee la primera página.
Al igual que aquellos que en su día propusieron el sedentarismo, también nos enfrentamos a una corriente de opiniones contrarias. La mayoría de ellas ni siquiera tienen un fundamento lógico, y a veces, incluso, aquellos que recelan de nuestra manera de vivir lo hacen por la simple razón de que estamos haciendo algo que el resto de gente no suele hacer. Aquí es donde aflora esta costumbre tan humana como incompresible: aquél que hace algo diferente, pasa automáticamente a levantar sospechas y a ser cuestionado. Serán muchas las veces que será considerado un loco, pues ésta es una distinción que se le otorga a cualquiera que plantee un modo de vida distinto al establecido.

Dar la vuelta al mundo no es difícil. Ni tan siquiera se necesita ser valiente. De hecho, dar la vuelta al mundo es igual de difícil que vivir en una ciudad y tener un empleo estable. Para lo único que se necesita valor, es para desprenderse de esta losa que es el pensamiento único, de esta necesidad de que todo lo que hagas esté avalado por el resto de la sociedad.
Pertenecemos a una generación que ya ha perdido las ganas de buscar alternativas, de inventarse nuevos mundos posibles. Una generación que plantó sus bases en esta sociedad del bienestar que con la actual crisis económica se está viniendo abajo. Acostumbrada a una vida cómoda, ha perdido por el camino la posibilidad de encontrar nuevos destinos, horizontes diferentes. Las ganas de luchar se han visto diluidas porque el conformismo y la adaptación a una sociedad preestablecida han sido las banderas que siempre han enarbolado. Y como aquellos nómadas que recelaban de los primeros sedentarios, algunos de ellos se dedican a cuestionar nuevas formas de vivir.

Para la mayoría de esta generación, nosotros estamos locos. Porque la cordura a la que se refieren se basa en trabajar diez horas diarias, en desayunar de pie, en pagar una vivienda de más de mil euros al mes, en correr por las calles cuando ni siquiera se tiene prisa, en comprar cosas absolutamente innecesarias, en no tener tiempo para lo importante... Y, sin embargo, somos nosotros los que estamos locos.



EPÍLOGO
La vuelta a casa:

Vamos a abordar un tema que, probablemente, es uno de los que más preguntas genera.
¿Qué siente uno cuando regresa a su ciudad después de un largo viaje ? ¿Ha cambiado todo o ha cambiado uno mismo? ¿Cómo es el cambio? ¿Y la adaptación?
Antes de empezar, queremos puntualizar que hay una gran diferencia entre esta vez y la vez que volvimos después de nuestra primera vuelta al mundo, hace ya más tres años. De hecho, vamos a recuperar un fragmento de nuestro libro “Diario de viaje de un viaje diario”, que habla de aquel momento en el que volvimos, en Diciembre del 2005, después de dar nuestra primera vuelta al mundo:

“…justo un instante después de los lógicos abrazos y alguna que otra lagrimilla, fue cuando nos dimos cuenta de que lo malo de hacer los sueños realidad...es que dejan de ser sueños. ¿Qué se suponía que debíamos sentir en aquellos momentos?
Podríamos habernos sentido orgullosos al ponernos a la altura de los ganadores, de los que dicen aquello de que los sueños están para cumplirlos. También podríamos habernos sentido vacíos porque nuestra alma romántica se quedaba sin su juguete preferido, el de imaginar cosas etéreas que nunca sucedían, situaciones platónicas que nunca se llevaban a cabo.
En nuestro caso, fue una mezcla de ambas cosas, y la lucha en nuestro interior de aquellas sensaciones contrapuestas no había hecho sino comenzar. El paso de los días, probablemente, iría poniendo todo en su sitio.
Quizás todo era más sencillo de lo que parecía... quizás solamente teníamos que recurrir a otro sueño para de esta manera sentir la satisfacción de haber dado la vuelta al mundo y al mismo tiempo alimentar a ese niño pequeño que teníamos dentro y que pedía a gritos una nueva aventura, un nuevo sueño.”


La vuelta a casa del 2005 fue mucho más dura que la de ahora, porque en el fondo, por aquellos días, teníamos la sensación de que aquella vuelta al mundo había sido un paréntesis en nuestras vidas que no se iba a repetir.
Ahora ha sido diferente, pues tenemos muy claro que el volver a Barcelona es algo circunstancial, apenas una parada en el camino… porque hace tres años decidimos que teníamos que buscar un nuevo sueño, luchar por él y seguir teniendo un aliciente para conservar la frescura del que siempre mira adelante y no atrás. Y el nuevo sueño que decidimos poner allí, justo al lado del horizonte, era el de vivir viajando… viajar viviendo.

Evidentemente, no vamos a decir que regresar a Barcelona haya sido sencillo, pues de alguna manera es muy fácil darse cuenta de que la gente va a un ritmo y tú vas otro, y eso acaba por pasar factura.
Sin embargo siempre, SIEMPRE, se disfruta de los regresos. Quizás ahora vamos a tirar por los suelos las teorías de más de uno, de aquellos que, a veces sin querer, nos han tachado de desarraigados, de tener poco apego… Nada más lejos de la realidad. Ambos somos personas muy familiares, muy ligadas a nuestra gente y a nuestro origen. Así que la vuelta a casa es, sin duda, un gran momento, pues el reencuentro con los seres queridos es una de las mejores cosas que nos pueden suceder.

Pero volver a Barcelona también supone un desafío, un gran esfuerzo. De nuevo hay que hacer frente a la vorágine del día a día y acostumbrarse a la nueva vida y al nuevo lugar. Léase pues, buscar un lugar donde vivir, buscar algún trabajillo para subsistir económicamente, recuperar cosas que todavía no recuerdas dónde las dejaste, etcétera.
Y los días pasan y tu cuerpo no está acostumbrado a este ritmo. Las noches te reciben agotado, exhausto. Y la vida pasa rápida, muy rápida… tan rápida, que se nos hace difícil disfrutarla. ¿Alguien se ha bebido una copa de un buen vino en cinco segundos? Así nos sentimos ahora.

 
¡NUESTRA INSPIRACIÓN PARA VIAJAR EN ESTE VIDEO!!!



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Viajamos por dos poderosas razones. La primera sería aprender. La segunda, más importante y complicada: desaprender.

Viajar nos ha dado la oportunidad de encontrar personas fascinantes de las que hemos aprendido, y por el camino han surgido obstáculos que hemos superado gracias a desaprender lo que creíamos verdades absolutas. Pero todo lo aprendido y desaprendido, no es nuestro. No nos pertenece. Lo hemos tomado prestado y, por lo tanto, no nos sentiríamos cómodos si no lo compartiésemos.

Así que tras sentir la necesidad de ser un eslabón más, abrimos este espacio de reflexiones viajeras con la intención de que sea un lugar especial para compartir ideas, pensamientos, sentimientos y emociones. Contamos con tus comentarios!

Lunes 30 de Enero de 2012
PORT BARTON, UN BUEN LUGAR PARA VIVIR
¿Conoces uno de aquellos lugares en los que sólo llegar ya sabes que allí estarás bien? Port Barton fue uno de esos lugares para nosotros. Un pueblo de pescadores, una playa bonita y punto. No tiene ningún atractivo que lo haga un punto imprescindible de la ruta turística. Precisamente fuimos allí por este motivo, buscando un lugar poco transitado y tranquilo en el que poder disfrutar de la vida “normal”, sin una agenda viajera que seguir. Uno de esos días...
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