Aún podemos recodar cómo en clase de historia alucinábamos con el capítulo destinado al antiguo Egipto. Ese halo de misterio que desprendía todo lo relativo a la época faraónica, entre magia y ciencia ficción, era capaz de activar de golpe la imaginación dentro de nuestras cabecitas aún infantiles. Edificios triangulares de los que se desconocía en gran parte sus secretos, tesoros escondidos, pasadizos y laberintos, jeroglíficos de curiosas formas que descifrar, el sueño de la vida eterna… ¡Cuántos de nosotros habíamos pasado horas mirando las fotografías de los hallazgos, imaginando otras épocas, imaginando ser exploradores!
Pues resulta que hay un día, al cabo de muchos años, que te encuentras delante de esos edificios triangulares, que incluso puedes entrar en alguno de ellos. Y aunque en lugar del tocado a lo Cleopatra o el látigo de Indiana Jones, llevas tu gorra con visera y la cámara en la mano, no deja de ser un momento muy especial. Pisas el mismo suelo que antaño pisaron aquellas gentes, respiras el mismo aire… casi puedes sentir su presencia. El niño que llevas dentro despierta de nuevo.
Viajamos por dos poderosas razones. La primera sería aprender. La segunda, más importante y complicada: desaprender.
Viajar nos ha dado la oportunidad de encontrar personas fascinantes de las que hemos aprendido, y por el camino han surgido obstáculos que hemos superado gracias a desaprender lo que creíamos verdades absolutas.
Pero todo lo aprendido y desaprendido, no es nuestro. No nos pertenece. Lo hemos tomado prestado y, por lo tanto, no nos sentiríamos cómodos si no lo compartiésemos.
Así que tras sentir la necesidad de ser un eslabón más, abrimos este espacio de reflexiones viajeras con la intención de que sea un lugar especial para compartir ideas, pensamientos, sentimientos y emociones. Contamos con tus comentarios!
Lunes 30 de Enero de 2012 PORT BARTON, UN BUEN LUGAR PARA VIVIR
¿Conoces uno de aquellos lugares en los que sólo llegar ya sabes que allí estarás bien? Port Barton fue uno de esos lugares para nosotros. Un pueblo de pescadores, una playa bonita y punto. No tiene ningún atractivo que lo haga un punto imprescindible de la ruta turística. Precisamente fuimos allí por este motivo, buscando un lugar poco transitado y tranquilo en el que poder disfrutar de la vida “normal”, sin una agenda viajera que seguir. Uno de esos días... Leer el resto de la entradaComentarios (0)