Estamos en un “gali”, una de las estrechas callejuelas de la ciudad antigua. En fila india caminamos intentando no chocar con las personas que vienen de frente. De vez en cuando alguna vaca aparece en escena y es necesario estar alerta para que esa criatura que va a su rollo con sus aires sacros no te empuje o te pise. A lado y lado, innumerables tiendecitas llaman tu atención. Rosarios, ropa de color naranja intenso, platos con las ofrendas florales para las “pujas”, láminas y pegatinas con las extrañas y coloridas imágenes de los Dioses Hindúes… La ciudad de Shiva, del Sol, o de la Madre Ganges: Varanasi, antiguamente Benarés, rezuma espiritualidad por todos sus costados, la mires por donde la mires.
A nuestro paso nos cruzamos con peregrinos con la frente pintada de blanco y rojo. Un “sadhu” está meditando en un portal. Descalzo, medio desnudo, y con su pelo convertido en una gran rasta… un hombre que vive para y por su Dios, para lo espiritual. Lo material le trae un poco sin cuidado…
Casi empujados por la gente llegamos a un lugar del que sale humo. Se trata del crematorio principal, Manikarnika. Un lugar donde se celebra la ceremonia funeraria para los hindúes. A orillas del Río Sagrado una pira funeraria arde. Un cuerpo inerte enrollado en un sudario naranja está siendo devorado por las llamas. Mientras, a tan sólo unos metros, un búfalo se baña apaciblemente y un niño se tira en “bomba” al río. Junto a esta escena, dos muchachos filtran el lodo de la orilla con una especie de rejilla. Son buscadores de tesoros. Quizás encuentren alguna pieza de oro que se ha salvado de las llamas.
La vida continúa, no hay un lugar en el mundo donde te quede más clara esta afirmación.
Los hindúes dicen que quien muere en la ciudad sagrada obtiene la “moksa”, la liberación del ciclo de las reencarnaciones, y retorna así al universo espiritual, máximo logro para ellos.
Pero mientras no llega ese día, los hindúes siguen rindiendo culto a sus Dioses a orillas de la Madre. Ella lleva milenios viendo como millones de almas saludan al Sol, meditan sentados en la posición del loto y sumergen sus cuerpos en sus aguas para purificarlos.
Viajamos por dos poderosas razones. La primera sería aprender. La segunda, más importante y complicada: desaprender.
Viajar nos ha dado la oportunidad de encontrar personas fascinantes de las que hemos aprendido, y por el camino han surgido obstáculos que hemos superado gracias a desaprender lo que creíamos verdades absolutas.
Pero todo lo aprendido y desaprendido, no es nuestro. No nos pertenece. Lo hemos tomado prestado y, por lo tanto, no nos sentiríamos cómodos si no lo compartiésemos.
Así que tras sentir la necesidad de ser un eslabón más, abrimos este espacio de reflexiones viajeras con la intención de que sea un lugar especial para compartir ideas, pensamientos, sentimientos y emociones. Contamos con tus comentarios!
Lunes 30 de Enero de 2012 PORT BARTON, UN BUEN LUGAR PARA VIVIR
¿Conoces uno de aquellos lugares en los que sólo llegar ya sabes que allí estarás bien? Port Barton fue uno de esos lugares para nosotros. Un pueblo de pescadores, una playa bonita y punto. No tiene ningún atractivo que lo haga un punto imprescindible de la ruta turística. Precisamente fuimos allí por este motivo, buscando un lugar poco transitado y tranquilo en el que poder disfrutar de la vida “normal”, sin una agenda viajera que seguir. Uno de esos días... Leer el resto de la entradaComentarios (0)