Y si en nuestra última entrada del blog hablábamos de lo hermoso que resulta la conjunción de la obra de la naturaleza conjuntamente con la del hombre, de nuevo nos rendimos a otro milagro, el de las cuevas budistas de Ajanta.
Construidas entre el año 200 a.c. y el 650 d.c. aproximadamente, son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por méritos propios.
Las cuevas de Ajanta se encuentran en la ladera de una garganta rocosa en forma de U sobre el río Waghore. Se dice que están tan bien conservadas (y nosotros damos fe de ello) porque justo cuando se acabaron de construir, el budismo iba perdiendo fuerza y despareciendo de la zona progresivamente. Las cuevas quedaron abandonadas y no fue hasta 1819 que los británicos las descubrieron. Tantos siglos olvidadas, han provocado que todavía hoy tengan un fabuloso aspecto.
Recorrer las 30 cuevas existentes es un agradable circuito de 4 o 5 horas donde lo que cuesta es cerrar la boca, pues semejantes obras de arte dejan perplejo al más exigente de los visitantes.
Esperamos que las fotos que hemos puesto hagan un mínimo de justicia y os trasporten a este maravilloso lugar.
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